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Distribución a hostelería en Madrid

Bebidas Peñuelas, un sueño hecho realidad

Esta historia comienza en la añorada mitad de los años ochenta. En esa época, don Emilio Peñuelas, un joven visionario en los negocios, ya preveía como sería la caída del mercado de la fruta para pequeñas fruterías como la suya en los alrededores de Madrid. Esto ocurrió por la aparición de grandes almacenes que los pequeños comercios tenían a su alcance. Dichos almacenes eran sitios que ofrecían una variedad inmensa de productos, algo que complicaba aún más el poder hacerles frente. Por lo tanto, y debido a los inicios comerciales de este sector, a don Emilio no le quedó más remedio que encontrar otras fórmulas para salir adelante. Entonces, junto a la señora Dolores, su esposa, buscó nuevos horizontes con una gran visión de futuro.

De este modo, terminó en la distribución de bebidas para bares y restaurantes. Se puso manos a la obra y, en ese momento, llegó el éxito de su vida. De hecho, la única forma de hacer empresa que existía para él era empezar desde abajo, creyendo en uno mismo y teniendo a su lado a Loli, su mejor socia. Asimismo, siempre fue honrado, constante y humilde. También llegó a lograr todos sus objetivos, costaran más o menos, salvo aquellos en los que entraban en juego otros factores ajenos a él. Así, Emilio llamó a todas las puertas de las fábricas de cerveza de Madrid que, por cierto, eran unas cuantas. Finalmente, llegó a un entendimiento con Unión Cervecera, ubicada en la zona industrial de Legazpi, donde se fabricaba la cerveza Skol, que no era muy conocida.

En realidad, resulta muy complicado comprimir más de treinta años llenos de experiencias. Por ejemplo, los hermanos Peñuelas han escuchado desde la infancia la palabra “crisis” o la expresión “no hay trabajo”. Pero, en su caso, este se halla en la calle, un lugar de grandes oportunidades a su alcance. Por esto, con ganas, ilusión, lucha y muchas horas depositadas en el proyecto, don Emilio llegó a recoger los primeros frutos cuando tenía únicamente tres empleados. Además, solo tenía una pequeña flota de vehículos que pasaron de ser fruteros a botelleros y barrileros.

Así, como pasa en todas las grandes marcas, la empresa ha vivido varias fusiones debido a las de unas cerveceras a otras. En este sentido, en un primer momento pasaron de ser Skol a Cruzcampo. Justo en aquella época el cabeza pensante de este invento cayó enfermo y así estuvo durante cinco años. Todavía hoy la madre naturaleza no ha desvelado a su familia las causas de aquello. De esta forma, Alberto Peñuelas, el hermano mayor siendo todavía un niño, tuvo que tomar las riendas del negocio, labor que desempeña también en la actualidad. Él siempre recibió el apoyo incondicional de su madre al igual que el de David, el segundo de los hermanos. Este permaneció en la sombra, pero siempre estaba ahí para lo que hiciera falta. Más tarde, se incorporaron también Carlos y Dioni, los hermanos pequeños. Desde luego, la enfermedad del padre de familia fue un duro golpe para todos, pero nunca dejaron de luchar, ni de bajar la guardia a pesar de las piedras en el camino. Ellos han tenido siempre muy presente cumplir los sueños que Emilio dejó inacabados.

Después, Bebidas Peñuelas pasó a formar parte de la familia Heineken, otra nueva fusión de cerveceras. Dicha fusión le supuso una interesante ocasión para cubrir oportunidades de venta, y ampliar la gama de productos con vinos del país, zumos y aguas. En la actualidad, esta se ha completado con refrescos de Schweppes, bebidas espirituosas, cafés, lácteos, aceites, menaje y productos de limpieza junto a aperitivos. Con estos últimos, los momentos de ocio y los ratos de negocios siempre están mejor acompañados. Además, los bares, verdaderos lugares de refugio, son una ocasión maravillosa de disfrute en el día a día. Y es que, ¿quién no se encuentra genial al calor de la barra de un bar?

Mas tarde, la empresa ha crecido de forma moderada en las últimas décadas con sus fallos y aciertos. De hecho, en 2020 sufrió las horribles consecuencias de la pandemia del coronavirus. A pesar de esto, nunca dejó de dar servicios mínimos e imprescindibles. Por supuesto, ha sabido resurgir de sus cenizas como el Ave Fénix, algo que, por desgracia, no les ha ocurrido a otros compañeros del gremio. Desde luego, Bebidas Peñuelas seguirá luchando frente a cualquier tipo de adversidad como pasó con la Borrasca Filomena a comienzos del 2021. Además, la empresa se encuentra totalmente actualizada y con más ganas que nunca de continuar, y seguir con las buenas raíces que Emilio y Loli han sabido inculcar a sus cuatro hijos.

Por último, Bebidas Peñuelas continuará por mucho tiempo intentando dar el mejor servicio personalizado a sus clientes, en la forma y los tiempos necesarios para poder cubrir cada una de sus necesidades con un trato único y diferenciado. No obstante, esto no sería posible sin sus amigos clientes, las grandes personas que integran la plantilla en Bebidas Peñuelas, nuestros proveedores y aquellas personas que en la calle no dejan de decir en lo que se han convertido: “la Marca Peñuelas”

¡Muchísimas gracias a todos los que hacéis posible que crezca la historia de Bebidas Peñuelas!

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